Con las primeras luces del amanecer, me dispuse junto a mi padre a salir en coche desde Aracena a Jabugo, origen de la carrera.
Atrás quedaron las comidas del día anterior, incluido el jamoncito, lomo y morcilla ibérica (¡pa caerse de espaldas de lo bueno que estaba todo!), las porras de la churrería de la plaza (excelentes) y como no, los famosos pasteles de Casa Rufino (buenísimos). No es por poneros los dientes largos, pero esta tierra es lo que tiene.
Atrás quedaron también las caras de mis tíos y primos cuando les pregunté el día anterior por el perfil de la prueba (caras de asombro, como diciendo: ¿no sabes a lo que te has apuntado, macho?), cosa que ya me empezó a escamar un pelín, aunque aún estaba por llegar lo mejor, durante el trayecto a Jabugo, mi padre comentándome lo que me esperaba; que si la cuesta esta empieza en el puente...y después te quedan tres kilómetros de subida, que si también viene ahora la cuesta de las doce revueltas (curvas), que si no creo que entres en Galaroza y en Fuenteheridos, porque allí hay unas cuestas duras, en fín, la cara de mi padre un poema (se nota que me quiere bien), y yo, viendo lo que me esperaba, al final decidí hacerme un pelín el loco, mirar el paisaje (castaños, higueras,etc.), y cambiar de tema.

8:50 am.- Puerta del matadero de 5J (¡Qué olores emanaban de los secaderos!, ¡esto no se hace con la gente hombre, con dos plátanos encima y oliendo esos efluvios!).
Cojo el dorsal y me despido de mi padre, que tira con el coche para Aracena. Mientras, yo hago un poco de turismo por el pueblo para hacer más llevadera la espera. La animación va creciendo por momentos, y la avenida se llena de corredores y sus familias, empiezan las carreras y estiramientos, y en periquete estamos ya esperando el pistoletazo de salida.

Este era el aspecto de la zona de salida poco antes de comenzar la carrera.

La carrera, como ya os adelanté, muy dura, hacía tiempo que no lo pasaba tan mal corriendo. El primer tramo es bonito, entrar en los pueblos lo hace más ameno, aunque entre pueblos en general se hace muy monótono al discurrir por carretera, si no fuera por las cuestas, que no es que te distraigan, pero no te dejan pensar en otra cosa distinta que el siguiente paso. El final también bonito (últimos 2 km), entrar en Aracena, y ¡todo cuesta abajo hasta la meta!, encontrarme con mi familia y entrar como viene siendo habitual en las últimas carreras compartiendo con mi peque los últimos metros (exhausto pero con subidón, como tiene que ser).
Lo mejor como siempre los compañeros de carrera, en especial el compañero de Parla (afincado en la zona desde hace 15 años), que en el km 19 tiró de mí y me acompañó hasta meta (¡gracias!). Simpática también la acogida del nombre de nuestro club, que durante la carrera levantó bastantes comentarios entre el resto de los corredores y algún ciclista que acompañaba a la prueba.
El tiempo, 1h 52' 08'' para los 23 km que dice la organización que tiene la prueba (para mí tiene uno menos, pero la medición es suya, y suponemos que está bien). Media por km de 4:52, posición en la general 215, 210 de hombres y 39 de Veteranos A (me quedé a 15 puestos de llevarme el surtido de ibéricos, cachis..).
Al final 1.000 km en dos días para correr 23 km. Mucha caña, y no exactamente de lomo, pero mereció la pena.
Nota: Abe, tienes un par de bemoles macho. ¡Vaya cuestón que te subiste en los 2 últimos km el año pasado!, aunque no estoy de acuerdo contigo en que el recorrido de este año sea menos duro, simplemente subes más en más kilómetros, en muchos kilómetros, te lo puedo asegurar.
Nos vemos ya mismo en La Bañeza.