Hoy me toca poner puntos suspensivos

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cambia el dominio del teclado ya que, por alguna razón, he decidido cambiar de aires, pero no podía irme sin primero, despedirme, y segundo, agradeceros. Hace casi dos años que aposté por el naranja, que envíe un e-mail (porque si, existe un e-mail, aunque solo yo lo haya utilizado) y que decidí empezar esto de la zapatilla un poquito más en serio. La broma en sí empezó cuando compre mi primer pulsómetro, ahí mi padre echó a temblar, con lo que había costado más vale que esto fuera en serio.

A partir de ahí comenzaron surgir poco a poco entrenamientos y a resonar palabras en mis oídos como rodajes, progresiones, series, tiradas largas, maratones, recuperaciones, cuestas... Hasta ahí no me costó mucho, la cosa se complicó más cuando empezaron a hablarme de geles, que si sales, que si colágeno, que el isotonico mejor que aquarius, las barritas, potasio, magnesio... Yo la verdad que siempre he sido más de agua, pero tiempo después entendí que tras algunas horas a la solana las sales esas eran magia, y que un gel a partir del kilómetro 12 me permitía llegar a meta sin agonizar por el camino.

Hace tiempo que desistí de explicar porque madrugaba los domingos, no salía de fiesta los sábados, corría bajo la lluvia o gastaba mi dinero en (otras) zapatillas. Pasaron los meses y comencé a odiar las cuestas de trabajo, los miles del carril bici, la interminable cuesta hacia Tendal, desubicarme entre los Pinos....sin embargo, cada entrenamiento terminaba con un "como quedamos mañana", a pesar de que siempre empezara con "¿hoy no traes muchas ganas eh?". Supongo que nos acercamos a quienes, al fin y al cabo, nos hacen sentir bien, y no sabéis lo bien que hace el bizcocho de algunas, las tortillas de otros, las empanadas, las tartas o las barbacoas después de cansar un poco las piernas.

Comencé a correr como una manera fácil de mantenerme activa después de dejar la canasta; ahora no imagino mi vida sin las zapatillas. Aunque me cueste explicar porque corro  si es tremendamente aburrido, la única razón es que me hace feliz. Es más que mover las piernas, es reír, comentar, respirar, sufrir...es acabar muerta matada. Evidentemente no ha pasado de un día para otro, pero cuando te acercas a un grupo como este las cosas se ponen tan fáciles que hasta empiezas a comprar ropa térmica para el invierno, y ahí amigo, sí que estás perdido.

Hoy tengo que poner en suspenso el naranja, pero como no me gustan las despedidas y por supuesto que esto no es un adiós, ni mucho menos, digámonos hasta luego.

Nos vemos antes de que me echéis de menos.
Un abrazo enorme,

Alicia

4 comentarios:

Nunca correrás solo dijo...

Alicia, desde el principio nos lo pusiste fácil, y siempre estabas ahí para compartir todos lo entrenamientos que se puedan imaginar. Te quedan muchas zancadas junto a nosotros, pero de momento gracias por las que ya has dado.
Y como bien dices esto no es una despedida, es un hasta luego, porque de nosotros nunca te irás.
Un beso.
Saturnino.

Oscar R. dijo...

Querida Alicia siempre a pesar de la distancia estarás en nuestros corazones , tus ánimos desde Valencia serán ese empujón final !
Vuelve pronto Cris y Oscar

Lorenzo dijo...

Yo tambien recuerdo los inicios, como nos dejaste a Satur y a mi con la lengua fuera. Tu gran progresion y tu inmensa sonrisa, acompañada de esa chispa de humor.Te echaremos de menos, pero antes de que nos demos cuenta estaras ahí de nuevo...vestida de naranja dispuesta a darlo todo...como siempre.. Ciao

Pedro García dijo...

Alicia, no solamente estoy seguro que es un hasta luego, sé que no tardarás en hacernos compañía de nuevo, que buscarás el tiempo para poder pasar unas risas, unas charlas, unos entrenamientos.
Sé que cada uno de los que hemos compartido contigo éste tiempo nos quedamos con un pedacito tuyo, como tú te llevas un pedacito de todos nosotros.
Muchas gracias por todo lo que nos has y me has aportado hasta ahora , que es mucho y te deseo lo mejor.