
Ibamos a Zamora con muchas ilusiones pero regresamos decepcionados.
El día se presentaba bastante bien antes de la carrera, ya que estaba nublado y así permaneció la primera media hora tras la salida, pero cuando salió el sol las cosas cambiaron sensiblemente.
El circuito mal, muy monótono, apenas tocas la ciudad, ya nada más salir te sacan de la ciudad por la orilla del río, por un carril-bici, luego regresas por una carretera periférica y por un parque y así dos vueltas y con varios tramos en los que se corre por los dos carriles de una misma calle (ida y vuelta), esta circunstancia se repite hasta en unos 8 km. de los 21 de la media. En definitiva, un circuito feo y monótono que hace que guarde un recuerdo poco grato de esta media que corro por segunda vez.
La carrera en sí, mal. Yo hice un tiempo muy discreto (1:41), y aunque comencé muy bien y aguante un muy buen rítmo hasta el km. 16, luego me costó mucho terminar. Mi hermano no terminó la prueba porque un juez le retiró el dorsal cuando se paró a beber agua en el km. 11. La verdad es que no iba bien, por eso se paró tratando de recuperarse un poco. Esta circunstancia nos indignó sobremanera y no es más que una prueba más del esperpento de carrera que han organizado esta gente.
Con este panorama, nos hemos vuelto indignados y decepcionados, con un sabor más bien amargo y puedo deciros que va a ser difícil que nos vuelvan a ver por esas tierras, al menos para correr esa media.
El dato positivo es que ya estamos de nuevo entrenando y a buen ritmo, hemos recuperado la ilusión por correr y el próximo domingo nos vamos a la Bañeza donde esperamos disfrutar como corresponde de una bonita carrera y de un bonito día, ya que vamos con la nueva generación del Nunca, que viene pisando fuerte.
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